Líneas generales

La entidad que actualmente se conoce como Hermandad y Cofradía del Santísimo Cristo de la Expiración surgió, allá por el año 1971 -concretamente el acta fundacional está fechada el 11 de Abril del mismo año- como un valiente proyecto de un grupo de amigos que se reunían en torno a la imagen del Cristo Crucificado de Termens, y desde los albores, siempre les rondaba en la cabeza una idea en común. Tratarían de conformar una hermandad cuyas señas de identidad fueran la austeridad, la sobriedad, y ante todo, la labor social. Querían que la hermandad fuera útil para los demás, siguiendo los pasos de Cristo, y que el único y principal objetivo fuera la ayuda al prójimo.

El día de salida quedaría establecido en la madrugada del Jueves Santo, pasada la media noche, tras la celebración de una Misa de Hermandad que, desde los comienzos, estaría ofrecida por todos los hermanos difuntos. El Santísimo Cristo de la Expiración, tras ser bajado del muro de la capilla de Termens donde reside durante todo el año, en un acto tan sobrio como el carácter de la Cofradía, procesionaría sin más trono que los hombros de sus portadores, sin flores, sin bandas, donde sólo el silencio se rompería por el rotundo sonido del tambor enlutado. El cortejo estaría formado por largas filas de penitentes, sin distinción alguna entre ellos, ataviados con túnicas negras en señal de duelo y con antifaces rojos como la sangre vertida por el Redentor. Este mismo cortejo recorrería junto a Cristo el arduo camino que tuvo que recorrer hasta la cruz, el Santo Viacrucis, y tras cada una de las estaciones, todos los hermanos entonarían el motete propio de la Hermandad:

“Ten piedad Dios mio, dame tu perdón

 Soy un peregrino, soy un pecador

 Vengo arrepentido, ten piedad Señor

 Vuelve a mi tus ojos, con amor”

 

Durante todo el recorrido, cuatro grandes antorchones custodiarían la bendita Imagen envuelta, durante todo momento, en una densa nube de incienso.

 

Otra de las líneas generales y razón de ser de la Cofradía era, y es en la actualidad, el hecho de que la hermandad fuese una hermandad útil. Ayudar al más necesitado, estar al lado del que más sufre, saber dar amor, ser fieles reflejos del Cristo de nuestra vida. Servir de unión y nexo entre “el que tiene y el que no”, entre “el que le sobra y el que necesita”. Siguiendo estas líneas generales, la Hermandad y Cofradía del Santísimo Cristo de la Expiración intenta generar un montante de gasto favoreciendo siempre la partida destinada a actividades asistenciales y sociales.

 

Sin duda las líneas generales que en un principio se trazaron se han ido respetando y consolidando a lo largo de la historia por todas y cada una de las personas que al querer pertenecer a la Cofradía, no sólo profesaban y profesan gran devoción al Cristo Expirando, sino que además, hacían y hacen un compromiso moral con la misma. A Dios gracias estas líneas siguen latentes en la actualidad refrendadas por un elevado número de hermanos que posiciona a la Hermandad y Cofradía del Santísimo Cristo de la Expiración entre las más nutridas de la Ciudad.

 

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